Redes y Ciudad

En la Tercera sesión del Workshop de Cultura digital e inicios de community management que dicté para el proyecto El diferencial del Centro de Arte contemporáneo de Quitose trató la comprensión de las redes desde sus principios básicos, se analizó la tipología de redes y sus visualizaciones y aplicabilidad en la comprensión de la ciudad.

Para ejercitar y comprender mejor el uso de mapas y sistemas de geolocalización hicimos un ejercicio que se lo puede encontrar en este enlace .  Se plantearon adicionalmente, varios ejercicios en los que los cursantes debían poner en práctica las temáticas y las herramientas tratadas, tanto para geolocalizar como para comprender las dinámicas de la red.

 

Finalmente se trató la relación de la construcción de la identidad digital y la ubicuidad como uno de las características para provecho de nuestras acciones diarias y profesionales, relacionadas con tejer nuestra red de relaciones digitales.

Centro Histérico de Quito

Hace ya 6 meses que dejé Quito.  Cuando estaba ya casi de salida tuve la desagradable noticia de escuchar muy de cerca que se estaba discutiendo acerca de las posibilidades de ciertos derribos en el Centro Histórico.  Mi permanencia allí me dio para salir en un momento en que de rumor se estaba convirtiendo en fatal decisión y empezaban a darse opiniones de toda índole.

Este tiempo me ha permitido, en cierta medida, presenciar una evolución de la circunstancia en los medios pero sobre todo en la realidad, puesto que se han iniciado ya. Esto, junto con el hecho de haber tenido la oportunidad de trabajar considerablemente dentro del Centro en temas relacionados con Casas, Edificios y monumentos en procesos de recuperación, han tocado muchas cosas dentro de mi, que me han permitido sentir una necesidad de comentar  mi opinión al respecto.

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El Centro histórico de Quito ha tenido muchos momentos y estos no han empezado cuando es declarado patrimonio de la humanidad, título otorgado por la UNESCO y que al ser así son ellos quienes tienen la competencia sobre ese juicio.  Los momentos de Quito, y esto lo saben de sobra quienes conocen a la ciudad de verdad, están inevitablemente relacionados con una complejidad urbana que poco tiene que ver con un monumento. Me refiero en concreto al alma mismo de toda urbe, su población, y mas aún a unas decisiones que salen de toda normativa, de toda dirección y especialmente de toda planificación y que corresponden a los procesos sociales y las relaciones de la ciudad como ente físico en función de dichos procesos.

Las autoridades, pasajeras siempre, tienen competencias, hasta hoy estructuradas por los procesos de elección y sobre ellos las responsabilidades de los ciudadanos, votantes o no.  A favor o en contra.  Competencias estas — decía — que permiten a los mandatarios tomar decisiones, mas o menos pensadas.  Al menos así quiero entender y que se atañen a interese, como no puede ser de otra manera.  La licitud de estos intereses es tema de otra discusión, pero que no dejan de lado la legitimación del accionar social.  Menos aún en un País, Ciudad o conglomerado social que ha sido capaz de cambiar 7 presidentes en 10 años (1995 – 2005).

Desde ese punto de vista, la discusión en si misma me irrita, puesto que no veo que se camine por una senda que conduzca a un proceso de madurez ni en la toma de decisiones (asunto de las autoridades) ni en lo profesional (asunto no solo de los arquitectos) ni en lo social (asunto de todos), que implique aciertos.  Aunque soy franco en reconocer que esto solo se lo puede juzgar»a toro pasado» y en los proceso urbanos creo que esta índole de decisiones lleva, como poco una década.  Para muestra un botón.  Si

recordamos el Centro histórico de Quito antes del terremoto de 1987, recordaremos claramente que hubo un antes y un después de él, sobre todo en la temática de la recuperación patrimonial.  Para entonces la ciudad llevaba ya nueve años como Patrimonio Cultural.

La discusión se ha salido de todo:

La multiplicidad de competencias, Municipio, Ministerios (mas de uno), institutos (competentes o no); gremios profesionales (incompetentes muchos, puesto que no han llegado a resultados, unos, y otros ni siquiera emiten posiciones por temor a herir compromisos políticos), entre todas las autoridades parecían niños hambrientos arranchándose panes, apariencia desagradable, «máxime» si tomamos en cuenta que no son niños, que deberían tener la madurez para afrontar profesionalmente una posición de esa naturaleza, pero también porque ello mismo ponía en manifiesto el desconocimiento del alimento, para el caso, entiéndase «el tema» .  No se trataba de panes, sino probablemente de un tesoro que evidentemente si se degrada, será porque eso ha sido el resultado de su esfuerzo.

Pero sobre todo y lo que mas me llama la atención ha sido ver a una población impávida, discutiendo en redes sociales, medios de comunicación y toda posibilidad de voz, aspectos tan banales cómo la belleza y la fealdad, cómo los aciertos o desaciertos de profesionales que «descansan en paz» y que intervinieron el centro hace mas de medio siglo, evidentemente, cuando el hombre aún no llegaba a la luna, cuando Kevin Linch apenas estaba elaborando los estudios que le llevarían a publicar en el MIT  la imagen de la ciudad,  Pero sobre todo, el mismo Centro histórico de Quito, no había atravesado los momentos y las circunstancias tan importantes en cuanto al reconocimiento de su patrimonio que se dieran desde los noventas en adelante;  procesos difíciles y duros que no terminan de consolidarse debido a la ignorancia de los políticos, o profesionales oportunistas que con intereses individuales siempre, han manejado un botín de ambiciones para conducir los proyectos a sus arcas personales, cosa que he visto suceder en todas las administraciones a las que ha tenido cercanía.

Es fundamental la investigación histórica, como principio esencial del valor evolutivos de las urbes y buenos profesionales no han sido insensibles de estos valores en Quito.  Recuerdo con mucho agrado las investigaciones de los asentamientos pre hispánicos y la reconstrucción de las quebradas originales de Inés del Pino o el estudio la Ciudad y los otros, por Eduardo Kingman, donde se estudian la salubridad del la ciudad y sus connotaciones políticas…si es que hablando de conocimientos y estudios  serios se podría no terminar.  Hay quien ha hecho conocimiento y quien ha hecho negocio, pero entre los unos y los otros el futuro de la ciudad no es prometedor, pero esto no es una calamidad de los malos profesionales, sino una debilidad que la sociedad Quiteña ha permitido y que por tanto en mayor o menor medida es artífice de ella.

Hoy en día está reconocido a nivel global, las sinergias sociales como elemento fundamental de la intervención de centros urbanos.  Esto si bien no es una novedad, siguen en las reflexiones de las autoridades primando la imagen política, la apariencia y el negocio de un círculo reducido, pero lo que creo que es más grave, es que esto no es un accionar ya de intereses, sino que ahora a la distancia, empiezo a entenderlo como un elemento esencial de la identidad Quiteña.

Finalmente y para resumir, no condeno ni considero un sacrilegio el derribo de los edificios en el Centro histórico de Quito. Por sobre todo considero una debilidad ciudadana, el haber permitido que sin un debate adecuado, la ignorancia de autoridades endebles no hayan permitido a la población misma deliberar y llegar a proceso de empoderamiento y toma de decisiones;  Me parece muy triste el haber gestado una intervención de tal importancia, desde la prepotencia y el abuso poco inteligente del poder, eso por sobre todo explica los pocos criterios contemporáneos de intervención en centros sensibles.  Deja ver también, la muy reducida comprensión de las dinámicas sociales sobre el entorno construido y la casi nula comprensión del paisaje urbano como elemento articulador de imaginarios, y estos como elementos fundamentales del sostén y cultivo de la identidad y por tanto, la ignorancia absoluta de los procesos  reales de sostenibilidad de un espacio patrimonial.

Solo espero que el costo que el Centro de Quito en si mismo pague por este error, sea el que precautele de mayores, pero temo equivocarme.

 

Trabajo colaborativo

Este es un breve resumen de lo que trató la segunda sesión que compartí en el marco del Workshop de Cultura digital e inicios de community management que dicté para el proyecto El diferencial del Centro de Arte contemporáneo de Quito.

La sesión trató la presencia en la red, definiendo y caracterizando a Nativos digitales tanto como inmigrantes digitales.

Las  potencialidades de cada grupo al momento de integrar equipos trabajo colaborativo, seguidamente se trataron las principales herramientas del trabajo colaborativo y las estrategias para ponerlas en práctica.  Se plantearon varios ejercicios en los que los cursantes debían poner en práctica las temáticas y las herramientas tratadas.


Importante señalar que durante el mismo desarrollo de la sesión, de manera colaborativa se desarrollo un documento abierto con los principales enlaces de las herramientas citadas en la presentación. las mismas que fueron tutorizados, evaluados, revisados y corregidos.

Cultura e identidad digital

Este es un breve resumen de lo que trató la primera sesión que compartí en el marco del Workshop de Cultura digital e inicios de community management que dicté para el proyecto El diferencial del Centro de Arte contemporáneo de Quito.

La sesión abordó la comprensión de la cultura digital desde la filosofía y la teoría de la cultura Líquida, la historia y evolución de la web y se analizó el estado actual,   Seguidamente se analizó los pros y contras de los objetivos de la Identidad digital personal, para luego tratar en específico las herramientas mas usuales con las que se trabaja al momento de construir una identidad digital y cómo gestionarla.

Se plantearon varios ejercicios en los que los cursantes debían poner en práctica las temáticas y las herramientas tratados fruto del cual se construyeron los principales elementos de cada uno de los cursantes, estos fueron tutorizados, evaluados, revisados y corregidos.

Paralelamente y gracias a la colaboración de Adela VV, se trabajó en la construcción de un relato colaborativo mediante la construcción de personajes imaginarios con los que se gestionó distintas redes y herramientas tanto individuales como colaborativas.

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En un momento inicial, tenía algún temor de publicar o contar…narrar algo más de este proyecto, puesto que existía implícita una clausula de confidencialidad.  Esta es la razón por la que, los otros post que corresponden a esta etiqueta – proyecto, ha debido ser, más bien una narración tangencial, diría yo, pero ahora que tengo más clara y firme la diferencia entre los productos entregados como resultado del proyecto, a los que hacía referencia dicha limitación, y mis reflexiones, tanto en lo humano como en lo profesional, se me hace más ligero el poder expresarlas y creo que con un afán sobretodo de frescura en la narración creo que es mejor hacerla desde lo anecdótico y lo cronológico.

La legada del tren.  Julio Cesar Condo.  Artista plástico de Alausí
Julio Cesar Condo

El proyecto se inicia ganado por concurso con el despacho con el que he compartido la mayor parte de mi experiencia profesional, López y López arquitectos.  Estudio con el que trabajamos en intervenciones en el patrimonio Arquitectónico de Quito.

Las bases de convocatoria, demandan una intervención arquitectónica y urbanística del llamado «eje de identidad del tren».  Definido como la trayectoria de éste, a su paso por el interior urbano de la ciudad de Alausí, (provincia del Chimborazo, Ecuador.) procurando la creación de un entorno que fomente el emprendimiento identitario y la puesta en valor del patrimonio.

En la elaboración de la primera etapa, la de estudios previos, encontramos varios elementos importantes:

Un fuerte componente histórico, que marcan un antes y un después de la ciudad con el hecho de la llegada del tren.  Lo que se ve reflejado tanto el una morfología urbana.  La ruptura de manzanas en damero, por el trazo del tren, elementos más identitarios e intangibles, como la lógica de la celebración de fiestas, desfiles y otros eventos cívicos, ritualísticos e incluso elementos simbólicos, un parque principal carente de   la simbología típica de los poderes en la plaza principal, que suelen estarían, mas bien, representados en la estación del tren y una plaza – tianguez – feria, que representaba el poder comunitario y la esencia de la dinámica que proporcionaba el flujo del tren, en cuanto a generador de tejido social, cultural y económico.

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La Av. 5 de Junio y casona municipal hacia 1900, con el mercado-tianguez en la calle

Un elemento adicional, proporcionado por la demografía, que marcaban una población estudiantil superior a la población urbana, fenómeno generado por la cantidad de estudiantes de zonas sub urbanas, mayoritariamente campesinas e indígenas.

De lo anterior, una determinada condición de relatividad de la población urbana (4500 hbts)  frente a la población campesina (50.000) asentada en un entorno inmediato y para quienes, dentro de un marco diferenciativo de condiciones culturales, (urbana, mayoritariamente mestiza y rural mayoritariamente campesina e indígena), lo urbano como elemento simbólico, tenía una representación diferente dentro de su cosmovisión, elementos culturales, pero sobre todo en los imaginarios.

El Escenario se nos transformó de una puesta en valor del patrimonio a una pugna por elementos de superviviencia e intercambio socio-cultural, con riesgos de vulnerabilidad urbana y con fuertes carencias de oportunidades y medios de producción.

En este escenarios, pudimos reconocer que los espacios en los que los encuentros sociales eran libres de prejuicios y de manera coincidente en valores y conexiones sociales estaban alrededor de dos ámbitos, los niños y la juventud, y la naturaleza, por esta razón intuimos que estas temáticas debían estar presentes de manera potente dentro de la propuesta.

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La propuesta consistió en un sistema híbrido de intervención en el patrimonio.  Desde lo material y tangible: interviniendo el patrimonio arquitectónico y urbanístico con un fuerte énfasis en la memoria, retomando elementos muy sensibles del pasado, en todas las escalas de intervención: traza urbana, Naturaleza, paisaje, color, además de una puesta a punto de infraestructuras que iban desde alcantarillado y agua potable hasta wifi en espacios públicos.  Desde lo intangible, se procuró crear espacios para permitir el encuentro y el dialogo, dotar instrumentos que permitan una construcción abierta y participativa de la identidad y de la gestión del patrimonio.

Como espacios particularmente satisfactorios y agradables dentro de lo que fue la toma de decisiones, recuerdo varios los iré narrando, no necesariamente al azar ni cronológicamente, sino más bien en un orden aleatorio que permita sentir y ver como aquellas experiencias se han quedado ancladas en mi imaginario…pero eso será para un post con cada uno.

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(1).

Home has nothing to do with hearth, and everything to do with a state of mind; that one man´s home may be his compatriot´s exile; that home is, finally, not a physical place, but role and the self we choose to occupy”.

Pico Iyer

(1).

“La casa no tiene nada que ver con el hogar y todo que ver con un estado mental, la casa de un hombre puede ser el exilio de su compatriota. Esa casa finalmente no es un lugar físico sino un rol que elegimos ocupar”.

Pico Iyer

Mucho tiempo he pensado en el viaje y creo que mucho más viajando dentro de la ciudad y esto que tiene poco que ver con hacer una maleta, pasar horas en un no lugar, llámese aeropuerto, llámese estación de autobuses o trenes, o finalmente terminal…Que curioso!!!…a veces partimos…empezamos, desde “la terminal”. Un edificio que se llama igual que uno de los estados médicos más cercanos a la muerte. Tal vez porque intentamos que allí muera algo, para que un otro “algo” nazca.

Cuando he intentado definir que es un viaje me he sentido totalmente alejado de la idea de «la escapada». La gente se «escapa» de fin de semana, se da una “escapadita” a sitios que están en películas, donde hay montones de personas haciendo lo más cercano a nada.

(2).

«En latín, salida se dice exitus, que los ingleses tradujeron por exit. La inteligencia conduce al éxito.
Ese mismo idioma (…) tiene un verbo, stupere, que significa quedarse quieto, inmóvil, paralizado y, en sentido traslaticio, mentalmente detenido como delante de un cartel que dijera stop.
De ahí deriva la palabra estúpido: hombre que permanece entrampado por un problema sin atinar con la salida (…)”

                                                                                                          Marco De Nervi

“Salida”. Seseribó, Quito. Ecuador. imagen : @mariohidrobo.

Rompemos nuestro estado de quietud y nos disponemos a la incertidumbre que nos depara tras las paredes o puertas.

La etimología de “viaje”, nos conecta con vía (camino), lo que generalmente nos insinúa un “desde” y un “hasta”.

“Se hace camino al andar”. La Coruña, Galicia. España. Diana Piñeiro ( @carabiru )

Especulando entre esos límites, encuentro que en medio nos queda el “viaje”, el espacio, la línea (no necesariamente recta) que las une.

El inicio que se marca en la casa, la protección y la seguridad de nuestra intimidad, como somos y como vivimos paredes adentro.

Fuera, está la incertidumbre del azar, la sorpresa, la disponibilidad a verse deslumbrado o sorprendido por el descubrimiento que implica lo impredecible del camino, la calle, el exterior, la aventura.

(3).

(…) Estos elementos significaban una experiencia intensa, Libertad, nuevas relaciones humanas, sobre todo una nueva experiencia del paisaje”.

John Brinckerhoff Jackson

“Fartura”. O Carballiño. Galicia. España. Diana Piñeiro, @carabiru

Mi experiencia como emigrante me ha permitido andar y vivir en “otras ciudades”, en donde he descubierto que la misma metáfora casa – camino se puede aplicar a la ciudad natal – ciudad nueva.

(4)

Desplazarse en el paisaje implica una puesta en escena (…) desplazarse….movimiento generación de espacio.  Implicarse en esa puesta en escena mediada por la memoria (…) esa mediación es una construcción cultural”.

Olafur Eliasson

“Santa Faz”. Alicante, España. imagen Laura Gea M. www.lauragea.com

En la observación de ese entorno nuevo, construido, natural… se puede encontrar nuevos roles, nuevos actores, pero sobre todo se reconocen distintas estrategias de sociabilización, distintas reglas de intercambio y distintos productos de intercambio. Se percibe además una forma distinta de relacionarse con el paisaje.

(5)

«la vida de la ciudad depende de la dispar interacción entre desconocidos, que produce un cambio en la conducta individual».  

Steven Johnson

Es allí justamente en donde encuentro un ejercicio de construcción de identidad, en ese mediar entre la memoria, y esa nueva lectura del paisaje. Lo que queremos (…y no) aceptar como una nueva experiencia, en la que nos vemos cautivados, seducidos muchas veces, por algunos elementos que para otros (natales) son parte de su patrimonio.

(6)

Se vive un momento en que la calle vuelve a ser reivindicada como espacio para la creatividad y la emancipación, al tiempo que la dimensión política del espacio público es crecientemente colocada en el centro de las discusiones en favor de una radicalización y una generalización de la democracia.

Manuel Delgado

“15 M”, Alicante, España. imagen:@mariohidrobo

La tarea fundamental del espacio público, lo encuentro en el gesto generoso que provoca relaciones hospitalarias, brinda condiciones para entablar dichas mediaciones, que a su vez se convierten “constructos” culturales, ese ir y venir de los intercambios ciudadanos en el que priman recursos que son cautivos, a día de hoy, dentro de la sociedad de consumo.

(7)

(…)Todo esto me obliga a mirar la ciudad no tanto como el ejercicio de los sectores dominantes sobre el pueblo inerme, según distintas apreciaciones marxistas que han descubierto prácticamente en su totalidad la estructuración simbólica de la ciudad, sino como el lugar del mestizaje y del encuentro cultural. La ciudad mezcla hábitos, percepciones, historias, en fin, “culturas haciéndose como costuras “como dice un “escritor español” hablando de la estética contemporánea permeable de lo light. (Salabert, 1988:10)(…)

Armando Silva

 

(1)_Fuguet, Alberto, “Apuntes Autistas”. Ediciones Alfaguara. Santiago de Chile. 2009

(2)_De Nervi, Marco. “La Nación”. Buenos Aires, Argentina, 23 de octubre de 1987.

(3)_Brinckerhoff Jackson, John. “Las carreteras forman parte del paisaje”. Gustavo Gili mínima. Barcelona, España.

(4)_Eliasson, Olafur. “Leer es respirar, es devenir. Escritos de Olafur Eliasson”. Gustavo Gili. Barcelona, España.

(5)_Johnson, Steven. “SISTEMAS EMERGENTES o que tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software».  Editorial Turner. Fondo de cultura económica. pg 87 y cita explicativa nº25 capitulo «en la calle».

(6)_Delgado, Manuel. “El animal público”. Editorial Anagrama. 1999

(7)_Silva, Armando. “imaginarios urbanos”. Arango Editores. Bogota, Colombia. 2006

Aeropuerto entre la función y el patrimonio

Prontamente el Aeropuerto de mi ciudad se irá.  Hay un nuevo, novísimo,  tanto y tanto que hasta aún no tiene carretera propia para llegar a él y estoy seguro que serán muchas más las molestias que las ventajas a causa de esto.

Pero no es lo peor.  A razón de las intenciones de este artículo he buscado imágenes antiguas del edificio original y no he podido encontrar ni una sola, así que me he retado a escribir algo, intentando llegar a quien lo lea con imágenes escritas.  Habrán notado mi cabreo y es porque hay pocas cosas que me molesten más que la incoherencia.  En esta ciudad, «Patrimonio de la humanidad», uno de los conceptos que más se maltrata es ese.  El patrimonio.

Siendo así, mi imaginario tiene más razones para que lo trate con cuidado y con el  propósito de homenajear a la inexistencia digital de imágenes del Aeropuerto Mariscal Sucre «antiguo», les voy a contar lo que ese edifico es para mi:

Hace muchos años, a mediados de los setentas, yo vivía en la calle Mosquera Narváez, barrio crecido y consolidado a mediados del siglo pasado, digamos que en la ciudad moderna.  Mis padres habían comprado una parcela de terreno en un barrio muy, pero muy al norte de la ciudad.  Tan al norte que era «cerca del Aeropuerto».  Campo de aviación, le llamaba mi madre.  Cuando nos mudamos allí,  era el carnaval de 1974, yo entraba a primero de primaria, y mi mujer tenía dos meses de nacida, al otro lado del mundo.

Yo crecí con el sonido del aterrizaje y despegue de los aviones ese ruidito…fuuuffff!!!que con el pasar del tiempo casi y se podían reconocer los modelos.

Recuerdo casi con sabor infantil el día que hicimos excursión familiar para ver la inauguración del sistema de iluminación que dio inicio a los vuelos nocturnos.

Una noche de Sábado de adolescentes fiesteros, con mi amigo Paco, caminábamos hacia un cumpleaños formal, salón de hotel de cinco estrellas, de esos que se hacían en los ochentas. Caía una ligera llovisna, tipica Quiteña de invierno, nosotros con traje, corbata prestada del hermano mayor, y al pasar por el borde norte, casi en el monumento al Labrador, fuimos sorprendidos por un aterrizaje, nos calamos enteros y de la vergüenza de aparecer así al cumpleaños, nos amanecimos charlando ahí mismo y creo que fraguamos una amistad entrañable.

Pocos años después, con compañeros universitarios en ese mismo sitio, escalamos las mallas que dividían la vía publica de la pista, para asaltar de manera popular la revuelta de un golpe de estado y subidos a los tanques de guerra que custodiaban los aviones de combate gritábamos: «soldado Ecuatoriano no mates a tu hermano» y eso fue parte de detener de manera popular lo que pudo haber desembocado en una guerra civil.

cuando fui proveedor de una empresa de publicidad recibimos el encargo de una valla publicitaria con la imagen del avión que llagaba a Quito, luego de saber que era exclusivo dadas las dimensiones de la pista, se nos solicitó que en la valla aparezca el específicamente ese avión, el único que no constaba en el cd de la imagen corporativa de la aerolínea.  Este fue el escenario de la sesión fotográfica más difícil de mi vida, 26 fotógrafos con más de 30 cámaras desplegados para captar el aterrizaje y el despegue de dicha nave.

En el aún pequeño terminal que tenía un espejo de agua interior con piedra negra y pecesitos anaranjados, me interesé por saber quien fue Elia Liut, aprendí a percibir lo que era el carácter en la definición del espacio arquitectónico, pero nada de eso será nunca tan importante como todas las despedidas que viví ahí, todas las emociones de reencuentros con incertidumbres, alegrías, risas y llantos.  Pero sobretodo  en aquel gallinero indecente en el que funcionó la penúltima salida internacional, conocí a la mujer de mi vida, con una camiseta de ONG en una noche ventosa de verano.

Ese es el «campo de aviación» que estará en mi imaginario.

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La ciudad creció, las necesidades cambiaron, se hicieron concursos, grandes ideas y finalmente una gran obra que terminará de matar un hito urbano, más por el  deterioro de las desacertadas intervenciones y la falta de criterio en la planificación que por la seguridad de la ciudad.  Para que nazcan cosas importantes es fundamental que mueran cosas importantes.  El 14 de Marzo iré por primera vez a recibir a mi familia en el nuevo aeropuerto, pero antes, este 19 iré a despedirme de ese edificio, porque el hito estará en mi imaginario como un patrimonio más de mi historia y sé que de gran parte de la ciudad.

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el viajero

Cuando viajas, se trastoca la cotidianidad.  Es inevitable….sales de unas rutinas y te enganchas a algo nuevo.  Un algo inesperado, un algo de desconcierto y sorpresas.  Un «algo» que te remite a experiencias anteriores y obliga a  rascar en la memoria.  Pero cuando viajas al lugar dónde se ha sembrado tu identidad, se remueven montones de imaginarios.  Ahora mismo estoy de viaje, estoy en una experiencia que me está permitiendo descubrir muchas de las inquietudes que a propósito de la construcción del Mapa sentimental de Alicante, las encontré mucho más asentadas de lo que yo imaginaba.  En aquella experiencia, pude comprender que yo había desarrollado una destreza de adaptación de algunos de mis imaginarios sentimentales, originarios de un entorno, a otra ciudad.  Pero ahora que   estoy de nuevo en aquellos escenarios, la percepción de la ciudad la encuentro diferente, siento que en principio me es algo ajena, sobre todo en cuanto al paisaje, las imágenes escenográficas de esos sentimientos, de esos recorridos, de esos edificios.  Sin embargo los códigos con los que uno se relaciona, el lenguaje, los modismos, la manera como me muevo en la ciudad, esas pequeñas detalles de un lenguaje de intercambio con el que me relaciono, esos elementos que en condición elemental permiten la supervivencia, están grabados en un espacio de mi disco duro que me permite interactuar casi de manera totalmente innata.  Esos elementos posiblemente son parte de las memoria colectiva que todos tenemos, las de unas personas distintas de otras y las de unas ciudades distintas de otras y que, insisto, son parte de una manera de sobrevivir.  En esa medida estos elementos son herramientas de comunicación y las herramientas forman parte del patrimonio, un acervo inmaterial, cambiante, vivo, muchas veces de difícil lectura y mucho más de comprensión.

¿dónde está la identidad?

Cuando derivo por una ciudad, las pistas o imágenes más representativas de esto me saltan a la vista y creo que en su «hilar en fino» se puede encontrar los rasgos más importantes de la identidad.  Descifrar una ciudad no es fácil, pero creo que es un atentado, pensar que donde no encontramos una huella clara y marcada de ese gran producto que la ciudad «vende», podemos afirmar que carece de identidad.  Éste un tema complejo, tiene componentes de demasiadas naturalezas y creo que es más franco recurrir a la intuición y a la sensibilidad para verlas, antes que pretender estudiarlas científicamente.  Claro, esto depende de la necesidad.

¿cómo precisas la identidad de una grupo humano en cuyo entorno vas o quieres intervenir?

No creo que sea inventariando las partes de su patrimonio.  creo que es comprendiendo.  confieso que no se explicarme bien…es un tema complejo, pero insisto, creo que es mejor actuar desde la sensibilidad.

Por ahora solo quiero recordar una anécdota más y es que cuando desarrollé el Mapa sentimental de Alicanteen el vídeo que representó mi trabajo final y que se adjunta en la entrada del enlace, usé la bicicleta como un medio…sostén…soporte de una deriva explicativa que mostraba el trabajo y el resultado.  Ésto es como desplegué mis imaginarios y los adapté en soportes de la nueva ciudad (Alicante) traídos de mi entorno natural, Quito.  Ahora, he tenido la oportunidad, aprovechando del Bicipaseo dominical, de hacer el recorrido en el que se cimentaron esos imaginarios.  El vídeo tiene muy poca calidad, porque fue hecho de manera muy artesanal, sobre bici alquilada y con una sola mano, pero si sois cuidadosos y se fijan sobretodo en el entorno y los sonidos, podrán percibir valores importantes.


Y si en esto debo poner banda sonora, no pensaría en otra que la improvisación que hiciera Omar Sosa sobre Quito en el Programa Carne Cruda:

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Esta experiencia nace en Alicante, tierra mediterránea en la España del sur de Europa.  Paso por Miami y llego a Quito, 2800 metros de altitud al pié del volcán Pichincha.  El viaje en sí mismo me ha parecido paradójico.  El empezar en un amanecer, de tierras de amaneceres y atardeceres, por la sencillez de su topografía. En el día del viaje, observando la península desde el avión, me sorprendía cómo pueden las metáforas desvestir la historia y generar nuevos significantes. Me sorprendía cómo un suelo tan “conquistado”, por el que han pasado civilizaciones de siglos y siglos, contrasta tanto con una tierra nueva y, dentro de las tierras nuevas, la costa este de Estados Unidos, en concreto Miami, frente a Los Andes, las alturas y los contrastes tan abruptos de su naturaleza.  Si tuviera que poner banda sonora a esto, no lo haría de otra manera:

Y allí precisamente, al final de la avenida de los volcanes como lo llamó Humbodt, al pie del Chimborazo y con la mirada puesta en el Sangay y la Costa del Pacífico, está emplazada Alausí

¿Qué sé yo de Alausí?

Es la Primera ciudad de la Sierra Ecuatoriana a la que llegó el ferrocarril trasandino en 1902. Es muy importante esta cita ya que el país ofrece, en su fotografía, una marcada diferencia entre la Costa del Pacífico y la Sierra Central. Ésta obra de ingeniería, «el tren mas difícil del mundo» que une Guayaquil con Quito, se topó en su trayecto con una pared de roca que el trazado de la vía salvó con un zigzag que permite que el tren avance y retroceda paulatinamente hasta alcanzar la estación de Alausí.

La ciudad está enclavada en un pequeño valle. En mi primera visita, lo más curioso fue ver cómo la ciudad se ve desde lo más alto con techos de lámina metálica ondulada que, por su óxido, toman un color muy parecido a la teja artesanal.  De inmediato pensé que se trataba de un impacto evidente de la llegada del tren.  El país no es productor de metales y, por lo tanto, ese detalle y esa reflexión eran evidentes a la par que metafóricos; incluso diría que simbólicos. Sospecho que debe haber un Alausí antes y después de 1902, sin embargo espero que a partir de este año se sume una nueva etapa en la que el ferrocarril, ya rehabilitado, empiece de nuevo a subir y a bajar la nariz del diablo.

Esta particular circunstancia es la que hace a la ciudad. El resto, conclusión de una primera observación, habla de una ciudad de acopio de todas las zonas agrícolas indígenas, buscando aquí un punto de intercambio de todo. Una ciudad que además de haber recibido aquello que subió en el tren desde la costa, empezando por la chapa metálica para las cubiertas residenciales y acompañado de todas las mercancías que llegaban a Guayaquil por vía marítima; hasta conformar una tipología arquitectónica muy propia de la zona litoral.

El resto, creo que son más preguntas que respuestas. El proyecto de cuyo equipo formo parte tiene el encargo de poner en valor un eje de identidad de la ciudad.  Evidentemente un eje físico, trazado por el acceso del tren y su entorno inmediato. El equipo que conformamos lo vemos más bien como un eje conceptual de intervención en la puesta en valor de la identidad.

¿Cómo hacerlo de manera urbano-arquitectónica?

¿Cómo hacerlo de manera que la propuesta de intervención sea una propuesta viva, acertada y consensuada con los actores mismos, para que más allá de la construcción de las infraestructuras duras sea un proceso de empoderamiento de los valores de los emplazamientos y que dicho proceso sea el camino real para la puesta en valor?

¿Será posible bajarse del ego de arquitecto y ser un facilitador de espacios para la gestión de la identidad?

Vamos a ver cómo sale el reto.

Quito

No mucha gente habla de su ciudad. No mucha gente se impresiona, se deja impresionar del paisaje, de la imagen gráfica (lo que ve) y mucho más de ese gran contingente sociológico y antropológico que es la ciudad(lo que se sabe y se siente). Y esto…dicho sea de paso…entre urbanos. Ni se diga los rurales, que creo que tampoco. Finalmente y más allá de mi opinión, es poco la gente que habla de su territorio. Pero aunque lo veamos, aunque el camino innegable sea el deterioro de ese sentido y sentimiento de pertenencia y territorialidad, que el hombre cada vez pierde frente a la globalidad, yo me resisto! ! ! existe una fuerza interior indescifrable que permite que broten de dentro mío un indestructible esencia de Pertenencia a un territorio.

El otro día mientras escuchaba, justamente que el inicio de la aceptación de la globalidad, empieza por perder el sentido de territorialidad y con ello de identidad territorial local, recordé que estaban a punto de venir las fiestas de mi ciudad, mi espacio, mi casa, mi territorio. El escenario más importante de mi vida, O de la parte más importante (aún) de mi vida, y mientras intentaba hacer todo el ejercicio por DESENTERARME de lo que decían en la conferencia escribí esto, que a lo mejor es la manera que me queda de decir: Viva Quito:

Días tristes a la distancia, no me sabe el paladar a hornado y pilsener,
Días tristes, las fiestas de mi pueblo de lejos.
días lejanos esos del 40, bailes en la calle, silbadores y diablillos
…y mañana sin chuchaqui
no habrán calles de de adoquín de piedra.
no habrán brillos de lluvia en el suelo.
ni olores de sahumerios en las iglesias.

solo papá Noel y Reyes…uno más ajeno que otro
si habrán sonrisas y caricias de nenes
las felicidades chiquititas
que hacen que la distancia
valga la pena