Clementina [una Flying Pigeon Original]

Primer día de verano oficial de los niños. 9 de la tarde, ataque urgente al supermercado por lechugas.  Por urgente, el coche fuera del parking en la acera de un parque cualquiera, de esos de mucho hormigón en el suelo y poco verde, poca sombra.
Banca de parque.  Mujer pasados los cincuenta y tantos, bata playera, blanca y ligera. Bolsa de fritos en la mano, sentada cómodamente tomando el fresco bajo una de las pocas sombras.
Junto a ella, una maravillosa pieza de diseño de los 50´s, hierros negros bien cuidados y brillantes, accesorios de hierro niquelado, con ligeras «pecas» de oxido», la edad se dejaba ver, pero el cuidado y la buena vida también.
Me fue irrefrenable la necesidad de contar a mis niños que en una muy similar, una Raleigh, de más de 20 kilos y sin velocidades, su abuelo había recorrido todo el país en 1950, cuando las carreteras eran empedradas y que esa historia junto con otras más fue parte de un símbolo familiar de afición a las bicicletas.
Mi Padre en 1950 al llegar a Guayaquil.
En 1950 fue cuando nació FLYING PIGEON, la bicicleta «de la china comunista«.  Claro, todos sabemos, hemos leído o someramente nos hemos enterado de la gran aportación que tuvo la bicicleta como medio de transporte en China.  Pero frente a la gran «fama» que tienen los productos chinos, ¿que puede tener de especial esa bicicleta?
Muchas cosas.  Para empezar creo que un producto (cualquiera) que se ha fabricado 75´000.000 veces, debe que tener algo extraordinario.  Sin embargo, parte de «lo extraordinario» es que no se encuentra fácilmente a la venta, de hecho en la página misma de la marca…no existe venta de stock, lo cual debe significar que se ha dejado de producir, lo que tiene mucho que ver con la tan alta como grave deserción de los chinos en el uso de la bicicleta desde los 90´s, que el consumo y el capital les permitió poquito a poco ir pasando al automóvil…vaya desgracia.
La Dueña de la bicicleta, Clementina, mujer muy simpática, de estas que en 15 minutos te cuentan gran parte de su vida, en este caso nos contó la historia de su bicicleta, yo por mi parte no perdí oportunidad para aprovechar y reforzar este símbolo tan potente que en mi familia está detrás de ella..ellas…todas la que por mi vida han pasado, por cierto espero algún día dedicar un post a la bicicleta voladora que con mi gran amigo Jaime construimos cuando niños…
En fin…esas anécdotas que te alegran el día.   Clementina me pidió el número de mi móvil y me dijo que si finalmente se vuelve a su Castilla natal, me llamará para que me haga cargo de tan preciada pieza china de colección.   Este mismo verano, María mi pequeña ha dejado los ruedines de su bici y ahora es totalmente autónoma y va con gran futuro sobre su bici rosa.
Los días pasan y en este verano han  sucedido cosas maravillosas a las que siempre intento darle una vuelta de tuerca para tratar de entender más de las cosas que por ahí están y no nos detenemos a entenderlas.
Las bicicletas…el equilibrio, símbolos, contenidos, continentes, textos e hipertextos…ahora sé que soy algo más que mis circunstancias.
UPDATE
02/10/2013
Clementina me ha llamado y ha hecho efectivo su ofrecimiento.  Hoy tengo una flaying pigeon en mi garaje.  Estoy muy contento!!!

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