Plaza pública, a vista de extranjero

He estado repasando algunos enlaces y participaciones sobre debates y discusiones acerca de nuevas o diferentes maneras de ver y/o percibir el espacio público, de cara a un proyecto de derivas que pretendo lanzar en poco y ésto me llevó a revisar la entrevista que hace algo más de un año me hiciera Niquelarte.

A propósito de re-leer esto me he dado cuenta cómo en ese entonces en alguna forma intuía el llegar a plantear dos elementos que considero a día de hoy básicos en el análisis urbano.

Por un lado, las derivas como forma de registro perceptivo de la persona en la ciudad y la segunda que es la mirada extranjera, la manera como una persona que no es nativa de un entorno urbano, es capaz de ser crítica con respecto a la ciudad en la que vive.

A propósito de ésto, me pareció oportuno reproducir la entrevista, que a más de tenerla disponible en este enlace creo conveniente que esté en el time line de mi blog, justamente por cerrar antecedentes.

Con hache y con be

Con los cinco sentidos bien puestos en un recorrido incansable por guiasentimental.es, me encuentro con la siguiente pregunta:

¿Serías capaz de mirar tu ciudad con los ojos de un extranjero?

Inmediatamente recuerdo la frase de un buen amigo que decía: «me siento como extranjero en mi propia ciudad». Yo creo que sí es posible siendo observadores, algo que a menudo olvidamos en la cotidianeidad. En palabras de María Masaguer:

«Observando el paisaje para poder trabajar sobre él”

Creemos muy necesario el trabajo de Mario Hidrobo y porque queremos saber, para observar con más detenimiento, lanzamos unas cuantas preguntas a un hombre que genera ecosistemas con muy buenos sentimientos, haciéndonos partícipes de algo que podemos explicar con palabras pero que no es sino practicándolo como se genera.

2012-11-20-20.43.23Adela Vázquez: Entre Quito y Alicante, ¿cúal es la mirada de Mario?

MH: Intento que sea una mirada atenta y sensible, que mueva cosas dentro de mí, tanto de ida como de vuelta. Que los detalles con los que me estimula la ciudad me lleven a conectar con las sensaciones de cuando se forjaron los imaginarios que se evocan y así apegarme en sentimientos, algo nostálgicos pero placenteros; aunque no siempre lo logro y eso produce incertidumbre y ésta conduce al miedo, entonces procuro que ese miedo a ratos sea el motor para querer cambiar las cosas.

AVV: ¿Qué sientes cuando imaginas la ciudad?

MH: Algo de agobio, es una dicotomía entre la ciudad de mis imaginarios y la que percibo. Intento ser consciente de que no existen dos ciudades, sino tantas como percepciones y que éstas son el resultado de una serie de detalles que percibo y que llaman a imaginarios para forjarlos bajo una realidad que ya no existe, porque ha ido cambiando con el tiempo y que tampoco la tengo a mano (de no tenerla enfrente a tenerla, ha cambiado mucho a día de hoy). Por tanto, esa ciudad imaginada es una…que fue y ya no está, pero que se quedó en los sentimientos de las vivencias que se dieron en aquellos escenarios. La sensación es un resultado de lo explicado y el enfrentarse a unos estímulos urbanos, que aunque son presentes, tendrán también un componente de los sentimientos que soy capaz de poner en las nuevas vivencias.

AVV: Acciones como hazañas, ¿necesarias para renovar los códigos?

MH: No lo creo. Lo que vendrían a ser los códigos con los que se escriben esas hazañas, dicen los entendidos, se forman de manera temprana, si no me equivoco antes de los 5 años de edad. Es tu modo de escritura; con ella has de pensar qué escribes. Yo intento escribir guiones de vivencias que estimulen los sentimientos en los que uno se siente confortable, pero no siempre sale bien. Todo esto se vive en sociedad y estás a merced de muchos estímulos, personas, límites y eso es parte de la aventura de todo ser urbano; asumir el resultado de cada hazaña es un acto de consciencia que en mi caso procuro que sea el conocimiento más que los sentimientos el que me llene, ya que no siempre puedes prever el resultado, así que prefiero sentirme vulnerable al conocimiento, más que a lo emocional.

AVV: Mapear, geolocalizar…¿crees que es fundamental en nuestros días y que la ciudad es mucho más eficiente con el uso de las nuevas tecnologías?

MH: Creo que es vital mapear, pero sería incluso más preciso registrar. La base está en asumir una condición de vivencias beta, es decir, disponernos a un proceso de análisis y síntesis que provoquen una condición de constante cambio e innovación. Creo que es una condición de la ciudadanía responsable, sobre todo asumir la ciudad como un ser vivo.
Las nuevas tecnologías han permitido muchas facilidades para ésto, desde la posibilidad de una lectura de capas en la cual estoy convencido de que internet ofrece condiciones utilitarias que permiten reemplazar lo que antes resolvíamos de manera diferente;pasando por la geolocalización, su facilidad de registro, llegando hasta la ubicuidad que nos permite una verdadera presencia en distintas locaciones de manera simultánea. Eso sí, con mucho cuidado de tendencias que se amparan en marcos tecnológicos para generar mayor consumo, como siento que es el empuje más potente de las smart cities.

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AVV: ¿Cómo se contruye un mapa sentimental?

MH: Considero que un mapa sentimental es algo más que la geolocalización de sentimientos. Es un ejercicio de doble partida.
Por un lado, el individual, que parte de un propósito interpretativo del paisaje; este mero hecho deja de lado el hedonismo urbano y considera a la ciudad, la cuestiona y permite proyectar dinámicas de cambio. Por otro lado, está el social, que es generoso y enriquece el tejido social urbano permitiendo encontrarnos con los demás vecinos en lazos muy entrañables, compartiendo sentimientos y escenarios. Ello une mucho y genera sinergias muy enriquecedoras. ¡Pero hay más! Un mapa sentimental implica un proceso de sinceridad y desviste tanto a la ciudad como a las personas. Sabemos que hablar de nuestros sentimientos es íntimo y nos cuesta. Imagina el hecho de registrarlo y compartirlo. Vivimos en una sociedad dominada, cada vez más, por el miedo; y tornarnos vulnerables nos atemoriza más, si cabe. Contar nuestros sentimientos nos descubre , nos desenmascara y evoca un pudor que no siempre tiene el poder frente a nuestras máscaras. Lo mismo sucede con la ciudad y nuestras percepciones, las enmascaramos para defendernos y ser menos vulnerables. Pero cuando somos capaces de ver ese mapa los resultados son asombrosos, yo diría, casi sanadores. Perdemos miedos y eso genera estados reales de bienestar y, yendo más allá, el ejercicio mismo provoca un efecto de espejo que permite que nos veamos por dentro y visualizar cómo nos reflejamos en los otros, en los escenarios, en la ciudad, su ecosistema y en tu propio interior.

AVV: ¿Qué papel debe desempeñar el ciudadano?

MH: Todos los papeles de la ciudad. Para empezar debemos convencernos justamente de esto. La ciudad es nuestra, es nuestro hábitat y a la vez somos parte de ella. No existe condición ajena ni de bienestar ni de malestar urbano en la que no seamos cómplices; pero esto es de nuevo un acto de conciencia del que depende que nos empoderemos de ella como primer factor para empezar a actuar. Los tiempos han cambiado y los ciudadanos que exigían sus derechos a una administración a costa de estar al día en sus impuestos cada vez son menos, el ciudadano nuevo es pro-activo, es un prosumer y ha dejado de lado la pasividad simple del consumo de ciudad para proponer; necesita hacerse sentir “construyendo ciudad” y que sus propuestas sean parte integrante de un nuevo hábitat urbano; que sus deseos, sus sueños y sus sentimientos sean parte del paisaje urbano y, por tanto, de su cotidianidad.

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AVV: Psicogeografía y urbanismo, ¿dos conceptos enredados?

MH: Totalmente y mucho más de lo que los urbanistas han aceptado hasta la actualidad. La geografía, la sociología y la biología urbana han sido capaces de explicar todos los peros, defectos y fracasos del urbanismo. Han mostrado no solamente que de seguir con el modelo retrógrado del urbanismo sobre la base del consumo nos haría acabar con el planeta, sino que dentro de esos espacios marginales casi despreciados por el urbanismo académico, como la ciudad informal, está la clave del sostén fundamental de las ciudades; nosotros, las personas, nuestras redes y nuestro conocimiento común. Es de esto de donde podemos aprender y de donde podemos generar un nuevo urbanismo.

AVV: ¿Son catalogables los sentimientos?

MH: Creo que sí, aunque tienen bordes múltiples, complejos y difusos que se van entremezclando. Entiendo que hay tendencias que hablan de seis sentimientos básicos de los que se derivan los demás, pero otras también hablan de siete u ocho. Yo prefiero ser menos purista y más inmediato. A veces creo que hay shortcuts (atajos) que funcionan mejor que las definiciones académicas sobre los sentimientos y que son distintos de unas personas o de otras. Por ejemplo, en mi caso son los olores como estímulos y los recuerdos como sensaciones; luego, hilando más fino, siempre defines sentimientos aunque cueste precisarlos.

AVV: ¿Cómo definirías Patrimonio Sentimental?

MH: Para empezar lo dividiría entre individual y colectivo.
El individual es la materia emocional con la que estamos hechos y se cimienta de manera temprana bajo muchos factores: el ambiente familiar (más próximo o cotidiano) en el que crecemos (sobre todo los primeros años); nuestras relaciones más cercanas, pero no creas que estoy hablando de relaciones simplemente emocionales personales, sino que es una amalgama de estímulos; son sonidos, olores, personas, paisajes, colores los elementos compositivos de la tramoya de los escenarios de nuestros primeros actos.
El colectivo está hecho de la misma materia pero en dimensión urbana, porque es la ciudad el espacio de la puesta en común de los elementos individuales que narraba antes. Es complejo pero a la vez exquisito. Es lo que hace ciudad y nos hace seres sociales enriqueciendo los espacios urbanos.

AVV: Conservactivando y recuperando la memoria para construir desde el presente. ¿Lo crees importante para el futuro?

MH: Sin lugar a dudas pero ¿qué conservar, ¿qué recuperar? ¿qué activar? Las respuestas definirán hacia donde vamos y lo que seremos en un futuro. Creo que es el espacio de menor consciencia en la clase política involucrada en las decisiones de carácter urbano.
Podemos ir en el otro sentido: ¿qué ciudades queremos tener mañana? Y en las respuestas tendrás muy claro qué hay que recuperar, conservar y reactivar.

AVV: ¿Y si imagináramos un centro urbano que se rige a través de buenos sentimientos? ¿Sería ideal una ciudad de estas características?

MH: Es complejo responder esto porque el ser humano está hecho de materia básica para sobrevivir y lo hace por naturaleza individualista. Sólo en conciencia social nos volvemos generosos, sólo cuando sabes que en colectividad eres más que la suma de las partes aprendes que merece la pena y es esa dinámica la que genera buenos sentimientos. Los centros urbanos están ahí, siempre los vemos más como infraestructura física vetusta antes que como escenarios de un proceso social como el que narro; por ello, las actividades que pueden sostener un centro urbano son la dinámica que suma o crece en el tejido social y son la base de cualquier centro urbano deseable

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Aeropuerto entre la función y el patrimonio

Prontamente el Aeropuerto de mi ciudad se irá.  Hay un nuevo, novísimo,  tanto y tanto que hasta aún no tiene carretera propia para llegar a él y estoy seguro que serán muchas más las molestias que las ventajas a causa de esto.

Pero no es lo peor.  A razón de las intenciones de este artículo he buscado imágenes antiguas del edificio original y no he podido encontrar ni una sola, así que me he retado a escribir algo, intentando llegar a quien lo lea con imágenes escritas.  Habrán notado mi cabreo y es porque hay pocas cosas que me molesten más que la incoherencia.  En esta ciudad, «Patrimonio de la humanidad», uno de los conceptos que más se maltrata es ese.  El patrimonio.

Siendo así, mi imaginario tiene más razones para que lo trate con cuidado y con el  propósito de homenajear a la inexistencia digital de imágenes del Aeropuerto Mariscal Sucre «antiguo», les voy a contar lo que ese edifico es para mi:

Hace muchos años, a mediados de los setentas, yo vivía en la calle Mosquera Narváez, barrio crecido y consolidado a mediados del siglo pasado, digamos que en la ciudad moderna.  Mis padres habían comprado una parcela de terreno en un barrio muy, pero muy al norte de la ciudad.  Tan al norte que era «cerca del Aeropuerto».  Campo de aviación, le llamaba mi madre.  Cuando nos mudamos allí,  era el carnaval de 1974, yo entraba a primero de primaria, y mi mujer tenía dos meses de nacida, al otro lado del mundo.

Yo crecí con el sonido del aterrizaje y despegue de los aviones ese ruidito…fuuuffff!!!que con el pasar del tiempo casi y se podían reconocer los modelos.

Recuerdo casi con sabor infantil el día que hicimos excursión familiar para ver la inauguración del sistema de iluminación que dio inicio a los vuelos nocturnos.

Una noche de Sábado de adolescentes fiesteros, con mi amigo Paco, caminábamos hacia un cumpleaños formal, salón de hotel de cinco estrellas, de esos que se hacían en los ochentas. Caía una ligera llovisna, tipica Quiteña de invierno, nosotros con traje, corbata prestada del hermano mayor, y al pasar por el borde norte, casi en el monumento al Labrador, fuimos sorprendidos por un aterrizaje, nos calamos enteros y de la vergüenza de aparecer así al cumpleaños, nos amanecimos charlando ahí mismo y creo que fraguamos una amistad entrañable.

Pocos años después, con compañeros universitarios en ese mismo sitio, escalamos las mallas que dividían la vía publica de la pista, para asaltar de manera popular la revuelta de un golpe de estado y subidos a los tanques de guerra que custodiaban los aviones de combate gritábamos: «soldado Ecuatoriano no mates a tu hermano» y eso fue parte de detener de manera popular lo que pudo haber desembocado en una guerra civil.

cuando fui proveedor de una empresa de publicidad recibimos el encargo de una valla publicitaria con la imagen del avión que llagaba a Quito, luego de saber que era exclusivo dadas las dimensiones de la pista, se nos solicitó que en la valla aparezca el específicamente ese avión, el único que no constaba en el cd de la imagen corporativa de la aerolínea.  Este fue el escenario de la sesión fotográfica más difícil de mi vida, 26 fotógrafos con más de 30 cámaras desplegados para captar el aterrizaje y el despegue de dicha nave.

En el aún pequeño terminal que tenía un espejo de agua interior con piedra negra y pecesitos anaranjados, me interesé por saber quien fue Elia Liut, aprendí a percibir lo que era el carácter en la definición del espacio arquitectónico, pero nada de eso será nunca tan importante como todas las despedidas que viví ahí, todas las emociones de reencuentros con incertidumbres, alegrías, risas y llantos.  Pero sobretodo  en aquel gallinero indecente en el que funcionó la penúltima salida internacional, conocí a la mujer de mi vida, con una camiseta de ONG en una noche ventosa de verano.

Ese es el «campo de aviación» que estará en mi imaginario.

aeropuertoquito

La ciudad creció, las necesidades cambiaron, se hicieron concursos, grandes ideas y finalmente una gran obra que terminará de matar un hito urbano, más por el  deterioro de las desacertadas intervenciones y la falta de criterio en la planificación que por la seguridad de la ciudad.  Para que nazcan cosas importantes es fundamental que mueran cosas importantes.  El 14 de Marzo iré por primera vez a recibir a mi familia en el nuevo aeropuerto, pero antes, este 19 iré a despedirme de ese edificio, porque el hito estará en mi imaginario como un patrimonio más de mi historia y sé que de gran parte de la ciudad.

Entre Bicis y percepciones. Otra experiencia de la Ciudad.

People for Bikes from BLACK SWAN on Vimeo.

El 17.06.2010, había escrito esto:

Luego de algunos avatares temporales, he logrado volver a ser ciclista urbano.  El otro día escuchaba a Juan José Millas, a propósito de la reducción del límite de velocidad en las autovías a 110 Km/h, comentaba que le parecía que era un límite humano, porque permitía mirar, observar, ver el rostro de las personas.  Algo similar es lo que pasa con la bicicleta. Yo apuesto a que la mayor contribución que hace un sistema de movilidad de tracción humana como este,  es la posibilidad de la inmersión en el paisaje, la misma que está relacionada con un equilibrio entre nuestra velocidad de desplazamiento y la velocidad de la ciudad, que a lo mejor es lo más cercano a lo que se podría definir como el Latido de la ciudad, su pulso.

Pero lo interesante es que esa actitud, de «soy parte de», que implica disponerse a vivir la ciudad, se contrasta potencialmente con el aislamiento del automóvil. que no está nada mal: mola ir con aire acondicionado mientras fuera hay más de 30 grados, está bien disponer de un vasto surtido musical, los niveles de confortabilidad a día de hoy son espectaculares, pero sobre todo, el automóvil está vinculado con un concepto: El individualismo, yo y mi micro mundo inmune. El cual, demás está decir, que se contrapone con la generosidad y la consideración al los demás, conceptos básicos de vivir en sociedad y territorialmente en ciudad.
La bicicleta es otra cosa, su concepto en si mismo vincula una capacidad totalmente humana, yo y mi tracción, mi potencialidad y ni tenacidad.  La bicicleta además te pone en una franca vulnerabilidad (desgraciadamente desagradable, si lo enfocamos desde las posibilidades de descuido y agresión vehicular) a los estímulos urbanos, sus sonidos (que no todos tienen por que ser sinónimo de pitos y contaminación) sus olores, (que no todos son sinónimo de smog), en definitiva, su pulso.  El tema es como nos queremos plantear la experiencia de la ciudad, como actores, generosos, sí, vulnerables, o con la mezquindad propia de esta época. Como queremos vivir nuestra experiencia urbana. desde el egoísmo o desde la generosidad. desde cual de estas perspectivas podemos construir un civismo útil y contemporáneo.

enREDándonos en resumen

Como comenté anteriormente, presenté una charla con Arquitectos sin fronteras en el evento enREDándonos en la zona Norte de Alicante.  Estoy muy contento con lo que ha sido mi aporte, involucración  dentro del proceso y el resultado obtenido. La conclusión más importante que me llevo, es que todas las gestiones de esta índole generan un efecto de partida múltiple.

Por un lado, se logró el objetivo principal del curso: identificar las problemáticas y oportunidades arquitectónico/urbanas (y que yo me permito incluir «sociales«) de la Zona norte de Alicante y estimular el tejido social existente dotándolo de herramientas participativas que impulsen el activismo urbano.  Creo pertinente confesar que pudo haber una mayor asistencia de vecinos, pero igualmente, en la medida de la presencia de técnicos y gente involucrada en diversas instancias que marcan el porvenir del barrio se logró transmitir cosas muy importantes.

Rubén Bodewig hizo un  recorrido histórico de los momentos y barrios más importantes de la zona norte, desde una perspectiva del desarrollo urbano y su relación con las coyunturas históricas tanto nacionales como internacionales lo que generó un candente debate, aparentemente por intrascendencias de detalles cronológicos, que yo quise leer,  más bien como un síntoma muy interior de los vecinos, de las circunstancias reales de marginación urbana, que desde siempre ha tenido la el sector. Me ha sorprendido comprender desde la historia, cómo el urbanismo puede marcar estrategias de marginación tan radical y evidente.

Pepe Aracil, explicó otra manera de acercarnos a la arquitectura del barrio, mostrándonos como lo ven los niños, todo esto como un estudio que fue parte de su proyecto de fin de carrera.  Un trabajo muy fresco, creativo y libre, lleno casi de una «ternura plástica» que además fue un magnífico preámbulo para mi conferencia, que como lo había comentado antes, se fundamentó en tres partes:
Una primera en la que abordé el viaje como una experiencia urbana, para lo que fue imprescindible «filosofar» un poco acerca de lo que implica el viaje como instinto básico de movilidad, de donde parte y que nos representa hoy en día.
Luego, como segunda instancia, propuse el análisis de La psicogeografía como un recurso del análisis urbano, empecé ejemplificando con algunos proyectos a partir de cuyas experiencias procuré dejar en claro los propósitos, la forma de trabajo y lo que suponen las derivas como elemento de construcción identitaria y por tanto básico en las propuestas de análisis de la intervención urbana.
Finalmente la tercera parte consistió en una Deriva, por el sector y en concreto con el solar que se nos había permitido intervenir para el taller de la puesta en común final.

La segunda sesión empezó con el arquitecto Luis Cánovas quien, a través de casos reales de la Zona Norte trató de concienciarnos de la importancia del cuidado de los edificios para vivir en mejores condiciones tanto estéticas como saludables.

A continuación Laura Gea, de Activadores Urbanos, explicó a través del Urban Training una alternativa a la metodología piramidal actual del diseño urbano, la ciudad “Bottom Up” donde los ciudadanos dejan de ser meros consumidores y pasan a ser prosumers, productores de ciudad participando de forma activa en los procesos de configuración de la ciudad, recuperando el empoderamiento de los espacios comunitarios. El “Urban Training” aglutina nuevos actores, conceptos y acciones en torno al urbanismo emergente y participativo, cuyo aprendizaje, enmarcado dentro de la sostenibilidad, la autogestión y el reciclaje, dota al ciudadano de nuevas herramientas digitales, constructivas y de lectura del espacio, con el objetivo de crear redes de intereses y habilidades, capaces de generar proyectos de transformación de los espacios urbanos.  Luego, realizó un recorrido por diferentes ejemplos de acciones urbanas, uno de los instrumentos del “Urban Training” y que permiten experimentar mediante prueba-error con los elementos y escenarios del espacio urbano, generando nuevas usos y sensaciones entre los ciudadanos.  Finalmente, el trabajo conjunto de laminúscula, el fabricante de espheras y Crearqció fue fundamental, en su intervención se marcó un contexto muy importante de lo que es tomar partido en el sitio mismo de las acciones urbanas a través de la experiencia del espacio autogestionado El Solar Corona de Valencia, donde tienen cabida todo tipo de eventos culturales y de auto-aprendizaje colectivo, por parte de cualquier asociación y vecino del barrio.

El resto de las sesiones no han tenido desperdicio.  cada una ha aportado elementos fundamentales para el accionar del barrio. Llanos Rodriguez de Alicante accesible, destacó la accesibilidad como uno de los elementos del urbanismo que posibilita mayor  vulnerabilidad a los habitantes.  Jorge Toledo marcó elementos importantes dentro de lo que son las relaciones del mundo abierto, el compartir y la las redes.

Seguidamente Mono Destudio hizo una charla expositiva de como debería componerse la ciudad social, ésto como preámbulo al taller a través de su técnica de infomap para recoger los datos y elementos necesarios para el día siguiente en que enfrentamos un taller a manera de acción urbana para dejar plasmado en el solar objeto de todas las prácticas, las espectativas y necesidades del barrio.

Posteriormente a todo esto, varios de los actores de este evento nos hemos vuelto a reunir, lo que marca una importante intencionalidad por dar continuidad a los intereses por mejorar el bienestar de la zona norte.  Esperamos que continúen!!!

 

Entre la Psicogeografía y el Feng shui

Mi padre me solía contar que cuando llegó a la capital para estudiar en la universidad, acostumbraba a dedicar los fines de semana a conocer la ciudad.  Tomaba algún autobús al azar y se dejaba llevar por la ruta de la linea escogida.  Gran metáfora: «dejar que una línea guíe tu aprendizaje», pero yo diría que mejor aún si esa línea es curva, porque pasas por más puntos.

Acaban de suceder un par de cosas que para mi son importantes:

Por un lado varias la confluencia de tres elementos, los caminos de la información dispersa, que en gran medida me ha permitido aclararme que no tengo un desajuste en mi capacidad de concentración.  Sino que definitivamente no puedo trabajar de forma lineal.

Por otro lado el gran gusto de haber cumplido con mis amigos de Galicia, con una entrevista que me ha sido muy particular ya que ha coincidido con el llevar a cabo una deriva justamente del tema tratado.  Los mapas sentimentales y la psicogeografía.  Pero aunque esa experiencia lo dejaré para otro post, estos dos elementos coincidentes han visto una oportunidad en juntarse y proyectarse a través de varias intuiciones.

Sí…no-lineales…hacia otro ámbito de investigación del territorio.  Parecerá que me he puesto místico, como efecto de las predicciones mayas, pero no.  Empiezo muy seriamente a entender donde se juntan los elementos del conocimiento científico urbano contemporáneo, con las posibilidades de aporte de otras no ciencias,  que van desde la psicogeografía hasta el feng shui.  Tengo que publicar las reflexiones que están siendo fruto de esto.

Mapa sentimental de Alicante.

Guía sentimental de Alicante.

Los sentimientos se alojan en la geografía urbana sobre la base de la conformación de vivencias. es necesario tener múltiples experiencias urbanas para poder alojar sentimientos en los espacios.

Mi realidad en determinada medida estaba determinada por un hecho migracional, con ello quiero referir a que el hecho de no ser originario de este entorno urbano, me condicionaba a una suerte de nuevas experiencias urbanas, que si bien no eran ausentes del todo, eran escasas para poder anclar sentimientos en espacios.

Sobre esta base intenté localizar los hitos, nodos y referentes espaciales de la ciudad con experiencias vívidas y me encontré con que mis imaginarios referían a experiencias de mi entorno natural (otra urbe) a espacios que se situaban (mediante similitudes de muchas índoles) o recorridos, a los espacios de la nueva realidad urbana.

Desde esta perspectiva, el ejercicio ha consistido en una suerte de puzzle, que ha consistido en descomponer las emociones urbanas anteriores y alojarlas en nuevos espacios que, siendo característicos de la ciudad son coincidentes como símbolos reconocidos casi de cualquier ciudad.

Sé que este puede no ser necesariamente un aporte a un guía sentimental urbana de Alicante, precisamente, pero creo que es un aporte al análisis sentimental de la ciudad y un ejercicio de los factores emocionales que implican un recorrido, como viaje en si mismo y fundamentalmente la asociación de los espacios con los sentimientos.

El vídeo ha sido el instrumento para contextualizar esta experiencia, representando en el tanto los espacios como actores, los sentimientos como experiencia y la primera persona de narración como un medio de experiencia en la ciudad.

mapa sentimental [ALC] from mario hidrobo on Vimeo.

 

Clementina [una Flying Pigeon Original]

Primer día de verano oficial de los niños. 9 de la tarde, ataque urgente al supermercado por lechugas.  Por urgente, el coche fuera del parking en la acera de un parque cualquiera, de esos de mucho hormigón en el suelo y poco verde, poca sombra.
Banca de parque.  Mujer pasados los cincuenta y tantos, bata playera, blanca y ligera. Bolsa de fritos en la mano, sentada cómodamente tomando el fresco bajo una de las pocas sombras.
Junto a ella, una maravillosa pieza de diseño de los 50´s, hierros negros bien cuidados y brillantes, accesorios de hierro niquelado, con ligeras «pecas» de oxido», la edad se dejaba ver, pero el cuidado y la buena vida también.
Me fue irrefrenable la necesidad de contar a mis niños que en una muy similar, una Raleigh, de más de 20 kilos y sin velocidades, su abuelo había recorrido todo el país en 1950, cuando las carreteras eran empedradas y que esa historia junto con otras más fue parte de un símbolo familiar de afición a las bicicletas.
Mi Padre en 1950 al llegar a Guayaquil.
En 1950 fue cuando nació FLYING PIGEON, la bicicleta «de la china comunista«.  Claro, todos sabemos, hemos leído o someramente nos hemos enterado de la gran aportación que tuvo la bicicleta como medio de transporte en China.  Pero frente a la gran «fama» que tienen los productos chinos, ¿que puede tener de especial esa bicicleta?
Muchas cosas.  Para empezar creo que un producto (cualquiera) que se ha fabricado 75´000.000 veces, debe que tener algo extraordinario.  Sin embargo, parte de «lo extraordinario» es que no se encuentra fácilmente a la venta, de hecho en la página misma de la marca…no existe venta de stock, lo cual debe significar que se ha dejado de producir, lo que tiene mucho que ver con la tan alta como grave deserción de los chinos en el uso de la bicicleta desde los 90´s, que el consumo y el capital les permitió poquito a poco ir pasando al automóvil…vaya desgracia.
La Dueña de la bicicleta, Clementina, mujer muy simpática, de estas que en 15 minutos te cuentan gran parte de su vida, en este caso nos contó la historia de su bicicleta, yo por mi parte no perdí oportunidad para aprovechar y reforzar este símbolo tan potente que en mi familia está detrás de ella..ellas…todas la que por mi vida han pasado, por cierto espero algún día dedicar un post a la bicicleta voladora que con mi gran amigo Jaime construimos cuando niños…
En fin…esas anécdotas que te alegran el día.   Clementina me pidió el número de mi móvil y me dijo que si finalmente se vuelve a su Castilla natal, me llamará para que me haga cargo de tan preciada pieza china de colección.   Este mismo verano, María mi pequeña ha dejado los ruedines de su bici y ahora es totalmente autónoma y va con gran futuro sobre su bici rosa.
Los días pasan y en este verano han  sucedido cosas maravillosas a las que siempre intento darle una vuelta de tuerca para tratar de entender más de las cosas que por ahí están y no nos detenemos a entenderlas.
Las bicicletas…el equilibrio, símbolos, contenidos, continentes, textos e hipertextos…ahora sé que soy algo más que mis circunstancias.
UPDATE
02/10/2013
Clementina me ha llamado y ha hecho efectivo su ofrecimiento.  Hoy tengo una flaying pigeon en mi garaje.  Estoy muy contento!!!