Plataforma digital participativa [Pumamaqui]

Hace un par de meses propusimos a un ayuntamiento el desarrollo de una plataforma digital participativa que permita  exponer su trabajo de cuidado del patrimonio vegetal, y a los ciudadanos aprender y proponer árboles como elementos patrimoniales candidatos a la protección, obteniendo a cambio medallas de reconocimiento en una dinámica de juego y apoyo ciudadano, que puede desembocar en una nueva forma de reconocimiento y valoración de saberes no reglados.

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La participación vendrá asistida por otros agentes como el Jardín Botánico,  Centro de Arte Contemporáneo (Centros de Desarrollo Comunitario), Escuelas, Colegios Municipales y otras entidades que lanzarán actividades implicando, entreteniendo y formando a los ciudadanos en el reconocimiento, cuidado y gestión de su patrimonio natural.

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Para qué:

Generar acciones para la integración del inventario de árboles Patrimoniales de Quito mediante un proceso abierto, participativo, de revitalización urbana, educación, socialización y empoderamiento ciudadano; instrumentalizados a través de la plataforma digital Pumamaqui, la gestión de talleres y acciones presenciales.

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Dinámicas

 Talleres de implicación y aprendizaje de uso de la plataforma digital, por parte del equipo de desarrollo, tanto para ciudadanos como para los expertos que la mantendrán y usarán posteriormente.

  • Talleres de dinamización de procesos participativos a través de herramientas analógicas y digitales.
  • Reconocimientos, en forma de medallas o insignias digitales, que serán adquiridos por el participante según el rol adoptado por éste y su participación en la aplicación digital y los talleres presenciales.

Beneficios

  • Permite al Ayuntamiento mostrar su trabajo de inventariado, catalogación y cuidado botánico, y su disposición abierta a la participación social en ese proceso.
  • Permite empoderar a la ciudadanía para apoyar el trabajo del cuidado de la ciudad y generar conciencia sobre la protección de su patrimonio cultural y natural.
  • Facilita el proceso de toma de datos sobre los árboles patrimoniales existentes y los posibles candidatos, implicando a la ciudadanía de forma lúdica.
  • Los contenidos de la plataforma servirán de material de apoyo a los talleres posteriores, así como de registro de los resultados de éstos.
  • A futuro, la plataforma podrá ser gestionada como base de datos y servir como modelo de gestión participativa de otros elementos urbanos.

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Productos y Servicios: Plataforma Digital y Talleres

  • Visualizar, conocer y acceder al patrimonio de manera analógica y digital, mediante dispositivos portátiles (códigos QR)  | árbol –  red.
  • Seguir y distribuir los contenidos y aportes que serán susceptibles de ser compartidos en redes y RSS.
  • Agregar y postular como candidatos nuevos árboles y documentación audiovisual, gráfica o digital, asociada a cada individuo patrimonial.
  • Geolocalización. Enlazar coordenadas geográficas vinculadas a un post introducido en la web.
  • Consecución de logros cumpliendo itinerarios de capacitación y participación.

Talleres de transferencia de metodología en formato físico o digital:

  • Taller(es) de gestión de contenidos, acceso e información de la plataforma.
  • Taller(es) de gestión de contenidos para usuarios.
  • Taller(es) de participación ciudadana, gestión del patrimonio y reconocimiento.

Equipo de desarrollo

Adela Vázquez Veiga

Jorge Toledo García

Sergi Hernandez Carretero

Alfonso Sánchez Úzabal

 Mario Hidrobo

Origen

Es muy importante detenerse y evaluar.  Creo que es también importante eso de «pensar despacio para andar deprisa» ;  pero sobre todo creo que a veces la melancolía de los recuerdos…puede tener cosas profundas, tanto o tantas como para marcar nuevos horizontes.

Hace poco, Jorge narró una anécdota que conectó a varias personas en ese revisar un Origen del porqué de una profesión y este es el mío y lo hago hoy que justamente cumplo 16.600 días de vida, solamente un número cerrado que me permite festejar un día, procurando así justificar que hay días, cada uno tal vez, tan festejables como un año.

Pues yo soy arquitecto por varias razones, la primera es que me familiaricé muy pronto con el medio de la construcción, mas de obras civiles, gracias a la profesión de mi padre, que a la arquitectura propiamente, pero dentro de los recuerdos importantes está un puente que hice con ocho años, para que mis coches matchbox, atravesara un riachuelo de aguas lluvias del jardín de casa.  El puente duró años, hasta que en una de las reformas del jardín se decidió conducir las aguas con una canal de hormigón.  Recuerdo al albañil, por su singular nombre, se llamaba Adán y yo pasaba horas mirando como trabajaba, hasta que llego el momento de retirar mi puente, que luego de forcejear con palas zapapicos y barretones, me preguntaron como lo había hecho y yo muy orgulloso les bajé de casa «los planos», con los cuales se pudo desenterrar el puente que tenía una cimentación algo mas grande que la luz que salvaba.

A los 14 años me cansé de compartir la habitación con mi hermano y le pedí a mi padre que me dejase una pequeña terraza que había en casa, para hacerme mi habitación.  La terraza ya estaba cubierta, con lo cual solo tuve que hacer un par de tabiques y fabrique la ventanería con madera solida ensamblada pieza a pieza.  Tanto el puente como la obra de mi habitación, creo que las podría dibujar aún, pero daría lo que fuera por tener los planos y apuntes comentados como recuerdos de aquellos primeros pasos.  Luego ya de adolescente me hice dinerillos haciendo mil y un bricolajes que lograba vender a propios y extraños y pronto me di cuenta del valor de mi trabajo.

No recuerdo precisamente un momento en que haya tomado la decisión de optar por la carrera, más sí que recuerdo de varias conversaciones en distintos momentos en que mi padre me planteó, más en plan de «reto», varios pasos que creo que fueron estratégicos, más con mi autoestima de superación antes que con la materia en cuestión.

Recuerdo visitarle en su despacho, luego de haber aprobado el curso pre universitario para decirle que me acababa de matricular en arquitectura y Él me respondió que creía prudente que habláramos cuando termine primer año.  Al terminarlo y aprobar todas las asignaturas, volví a hablar con Él igualmente en su despacho, (las conversaciones serias dejaron de ser en casa desde algo antes de los 18) y en esa oportunidad recuerdo que Él me dijo que estaba bien, pero  que lo que aseguraría mi buen inicio profesional sería que ese sea el modelo de los 5 años restantes y lo logré, cuando terminé la carrera, en 6 años y lo festejábamos tuvo un momento en privado para decirme que ahora si que empezaba lo difícil y que el reto era «hacer oficio» y ser capaz de vivir dignamente de ello.

Hace poco, a principios de años mientras disfrutaba de mi experiencia en el país, tuve la oportunidad de pasar mucho momentos lindos con mis padres, que en plan jubilados y en su campo, con tranquilidad, se pueden tomar tiempo más relajado y amplio para charlar revisar y volver a disfrutar de anécdotas como las que he comentado.  Aproveché también para ponerlos al tanto de mis inquietudes actuales y al narrar de manera detenida mi actual punto de vista, sobre las cosas que me interesan, el patrimonio, la identidad, el entorno y el mundo digital, los sentimientos los imaginarios y sus múltiples relaciones con el espacio, mi padre tuvo expresiones de desconcierto y que me dejaron ver que aunque comprendía lo que le narraba, no dejaba de sorprenderse y hasta desconcertarse y entonces me dijo:  «te has dedicado a un oficio que no conozco, pero solo el ver la pasión con la que lo cuentas, sé que supiste tener la intuición correcta para ir por lo que te hace bien».

Esa frase me conectó con un momento particular que viví hace no mucho tiempo.  cuando gracias a una coincidencia tonta, abrí mi perfil de twitter el mismo día que supe que mi homologación de titulo había sido rechazada y fue entonces cuando decidí ser Ex Arquitecto.  Sé que parte de eso tiene que ver con la propia morriña de no poder luchar con el sistema, pero otra parte que también me interesa es esa de querer convencerme de que siempre fue más profundo el ánimo de cultivar un oficio, que aún no sé cual es, que el puro hecho de tener una profesión.   Entre lo uno y lo otro, estoy contento con lo que he hecho en estos años y así lo conté cuando fue propicio, pero debo confesar que aunque sé que vengo de familia de «constructores», aún no sé exactamente donde puede estar mi mayor posibilidad de ayudar a los demás.  Pero la sigo buscando.

enREDándonos en resumen

Como comenté anteriormente, presenté una charla con Arquitectos sin fronteras en el evento enREDándonos en la zona Norte de Alicante.  Estoy muy contento con lo que ha sido mi aporte, involucración  dentro del proceso y el resultado obtenido. La conclusión más importante que me llevo, es que todas las gestiones de esta índole generan un efecto de partida múltiple.

Por un lado, se logró el objetivo principal del curso: identificar las problemáticas y oportunidades arquitectónico/urbanas (y que yo me permito incluir «sociales«) de la Zona norte de Alicante y estimular el tejido social existente dotándolo de herramientas participativas que impulsen el activismo urbano.  Creo pertinente confesar que pudo haber una mayor asistencia de vecinos, pero igualmente, en la medida de la presencia de técnicos y gente involucrada en diversas instancias que marcan el porvenir del barrio se logró transmitir cosas muy importantes.

Rubén Bodewig hizo un  recorrido histórico de los momentos y barrios más importantes de la zona norte, desde una perspectiva del desarrollo urbano y su relación con las coyunturas históricas tanto nacionales como internacionales lo que generó un candente debate, aparentemente por intrascendencias de detalles cronológicos, que yo quise leer,  más bien como un síntoma muy interior de los vecinos, de las circunstancias reales de marginación urbana, que desde siempre ha tenido la el sector. Me ha sorprendido comprender desde la historia, cómo el urbanismo puede marcar estrategias de marginación tan radical y evidente.

Pepe Aracil, explicó otra manera de acercarnos a la arquitectura del barrio, mostrándonos como lo ven los niños, todo esto como un estudio que fue parte de su proyecto de fin de carrera.  Un trabajo muy fresco, creativo y libre, lleno casi de una «ternura plástica» que además fue un magnífico preámbulo para mi conferencia, que como lo había comentado antes, se fundamentó en tres partes:
Una primera en la que abordé el viaje como una experiencia urbana, para lo que fue imprescindible «filosofar» un poco acerca de lo que implica el viaje como instinto básico de movilidad, de donde parte y que nos representa hoy en día.
Luego, como segunda instancia, propuse el análisis de La psicogeografía como un recurso del análisis urbano, empecé ejemplificando con algunos proyectos a partir de cuyas experiencias procuré dejar en claro los propósitos, la forma de trabajo y lo que suponen las derivas como elemento de construcción identitaria y por tanto básico en las propuestas de análisis de la intervención urbana.
Finalmente la tercera parte consistió en una Deriva, por el sector y en concreto con el solar que se nos había permitido intervenir para el taller de la puesta en común final.

La segunda sesión empezó con el arquitecto Luis Cánovas quien, a través de casos reales de la Zona Norte trató de concienciarnos de la importancia del cuidado de los edificios para vivir en mejores condiciones tanto estéticas como saludables.

A continuación Laura Gea, de Activadores Urbanos, explicó a través del Urban Training una alternativa a la metodología piramidal actual del diseño urbano, la ciudad “Bottom Up” donde los ciudadanos dejan de ser meros consumidores y pasan a ser prosumers, productores de ciudad participando de forma activa en los procesos de configuración de la ciudad, recuperando el empoderamiento de los espacios comunitarios. El “Urban Training” aglutina nuevos actores, conceptos y acciones en torno al urbanismo emergente y participativo, cuyo aprendizaje, enmarcado dentro de la sostenibilidad, la autogestión y el reciclaje, dota al ciudadano de nuevas herramientas digitales, constructivas y de lectura del espacio, con el objetivo de crear redes de intereses y habilidades, capaces de generar proyectos de transformación de los espacios urbanos.  Luego, realizó un recorrido por diferentes ejemplos de acciones urbanas, uno de los instrumentos del “Urban Training” y que permiten experimentar mediante prueba-error con los elementos y escenarios del espacio urbano, generando nuevas usos y sensaciones entre los ciudadanos.  Finalmente, el trabajo conjunto de laminúscula, el fabricante de espheras y Crearqció fue fundamental, en su intervención se marcó un contexto muy importante de lo que es tomar partido en el sitio mismo de las acciones urbanas a través de la experiencia del espacio autogestionado El Solar Corona de Valencia, donde tienen cabida todo tipo de eventos culturales y de auto-aprendizaje colectivo, por parte de cualquier asociación y vecino del barrio.

El resto de las sesiones no han tenido desperdicio.  cada una ha aportado elementos fundamentales para el accionar del barrio. Llanos Rodriguez de Alicante accesible, destacó la accesibilidad como uno de los elementos del urbanismo que posibilita mayor  vulnerabilidad a los habitantes.  Jorge Toledo marcó elementos importantes dentro de lo que son las relaciones del mundo abierto, el compartir y la las redes.

Seguidamente Mono Destudio hizo una charla expositiva de como debería componerse la ciudad social, ésto como preámbulo al taller a través de su técnica de infomap para recoger los datos y elementos necesarios para el día siguiente en que enfrentamos un taller a manera de acción urbana para dejar plasmado en el solar objeto de todas las prácticas, las espectativas y necesidades del barrio.

Posteriormente a todo esto, varios de los actores de este evento nos hemos vuelto a reunir, lo que marca una importante intencionalidad por dar continuidad a los intereses por mejorar el bienestar de la zona norte.  Esperamos que continúen!!!

 

Mudando de PIEL

Lo que voy a contar no es un verso, ni quimera, es la realidad de ayer en la tarde-noche, a lo mejor es una fabula mía, pero como tal, es REAL.
He pasado varios días, casi desde que cambio el año, pensando, creyendo…convenciéndome, de que algo venía, algo terminaba, algo moría y algo estaba naciendo.  No tenía muy claro que pero como tantas otras veces he cometido el error de querer encontrarlo, definirlo y catalogarlo.  De pronto una suerte de ataque de cordura me ha llevado a tratar de escuchar a mi interior.
Intenté olvidar las categorías, la taxonomía y hacer un ejercicio de percepciones, intenté sentir y guiarme por mi intuición.
El resultado: ayer cogí mi bicicleta, usé cualquier pretexto y salí de casa, dejé que el viento me atropellara y me encontré con el Mar.
Recordé que mi compañera, cuando le alejé de su mediterráneo, me pidió prometerme que le ayudaría a que vea el mar por lo menos una vez al año.  No le entendí mucho, entonces, pero se lo cumplí y con creces, porque subimos a océano.
Recordé que conozco un querido surfero, que ahora vive en Madrid, porque tiene alma cosmopolita y como no se atreve con el manzanares, cuando está aquí, «va a ver el mar«
Recordé a Francisca, «la niña pancha» de LA TIGRA, cuando siente el llamado de la selva.
recordé que durante todo este tiempo de Mutación, una de los pesos mas grandes ha sido la ausencia de «mis montañas«, el entorno que probablemente era el icono de mi territorialidad, es decir el suelo de mi identidad.
Pues ayer, quise, necesité, ver el mar, y con ello creo que me he graduado de AQUÍ, dejando un Allá, en el interior de mis experiencias.
No contento con eso, y sobre mi bicicleta, sentí que ese llamado que tenía dentro, era a todos mis sentidos.  Era una llamada del territorio a mis percepciones y una necesidad de probar mi pertenencia.  Estaba atardeciendo y pronto obscureció, justo en el momento en que al meterme en mi pequeña ruta, empecé a sudar y aventurarme en medio de la penumbra de una noche de luna por los caminos del cabo, entre rocas, calas, algo de arena y un poco de  arbustos, sentí o me dejé llevar por los senderos, como intentando probar hasta donde llegaba mi percepción de la sinuosidad de cada sendero, de cada calita.
Cuando terminé, intacto, sin caídas y seguro de que era así porque hoy es ese mi camino, me detuve y quise grabar el sonido del mar, más que en un dispositivo, dentro mio, que creo que es el sonido que hoy llevo dentro.
Este creo que es uno de los post más íntimos que he hecho, sepan guardarlo o compartirlo, según su interior.